CARACTERIZACIÓN

El siglo XXI inaugura la era de la información (Castells, 2006), donde la comunicación juega un papel esencial en la reconfiguración de los procesos sociales. Este contexto obliga a dimensionar la comunicación que se desarrolla en la educación a partir de su doble naturaleza: como proceso y como instrumento.
 
La comunicación significa en primera instancia, un proceso social que cobra forma en las interacciones verbales y no verbales que se establecen entre los diferentes actores educativos.
 
La comunicación definida por su función instrumental, se identifica con el uso de todos aquellos medios e instrumentos que permiten acceder a la información, así como compartirla y socializarla con otros durante los diferentes procesos educativos.
 
Kaplún (1998) define dos modelos de comunicación: el primero donde esta es afianzada en los contenidos (que el individuo aprenda), en este modelo la comunicación es entendida solo como transmisión de información de un emisor (E) que envía su mensaje (M) a un receptor (R). Aquí el emisor es el único protagonista activo del proceso frente a un receptor pasivo.
 
Es decir que quien emite, es quien posee el saber legítimo del contenido del mensaje; mientras que al receptor, no se le reconoce otro papel que el de decodificar correctamente la información que se le propone.
 
El modo de comunicar que prevalece en este caso es el monólogo. Pensando ahora la relación comunicativa que se establece, podemos decir que la misma es vertical y unidireccional; ya que el emisor domina, es el dueño, el protagonista.
 
“En la medida en que sigamos asumiendo el clásico rol de emisores, de poseedores de la verdad que dictamos esa verdad a los que ‘no saben’; en la medida que sigamos depositando informaciones e ideas ya ‘digeridas’ en la mente de nuestros destinatarios, por liberadores y progresistas que sean los contenidos de nuestros mensajes, continuaremos tributarios de una comunicación autoritaria, vertical, unidireccional.”
 
Un segundo modelo que situa a la comunicación afianzada en los efectos (que el individuo haga), si el primer modelo es de origen europeo, el segundo, nació en los Estados Unidos, en pleno siglo XX durante la segunda guerra mundial. Sin embargo no es hasta la década de los sesenta que llega a América Latina en la llamada “Década del desarrollismo”, como una respuesta de la alianza para el progreso al problema del “Subdesarrollo”.
 
Se pensaba que la solución para la pobreza en que hallaban sumidos nuestros países, era la modernización, es decir, la adopción de las características y los métodos de producción de los países capitalistas desarrollados.
 
Las innovaciones tecnológicas, entre ellas los medios de comunicación, eran vistas como la panacea para todos nuestros males; ellas por sí solas permitirían obtener progresos. En este sentido la comunicación como herramienta de persuasión será un concepto clave de éste modelo. Ya no se trata como en el anterior sólo de informar sino de convencer, de manejar, de condicionar al sujeto para que adopte la nueva conducta propuesta.
 
El esquema de comunicación persuasiva, introduce una diferencia importante con respecto al modelo anterior. Sigue habiendo un emisor protagonista, dueño de la comunicación, que envía un mensaje a un receptor que continúa reducido a un papel subordinado; pero ahora aparece una respuesta, denominada retroalimentación (feedback) la cual es recogida por el emisor.
 
A simple vista el modelo puede ser percibido como algo mas equilibrado y participativo, ya que aparentemente, le reconoce un papel más activo al receptor (reacción ante el mensaje recibido). Sin embargo se descubre que el feedback tiene un significado y una función muy diferentes, porque comunicar se relaciona con imponer conductas y lograr acatamiento y en tal contexto la retroalimentación es solo la comprobación del efecto previsto, es decir, la reacción del sujeto ante la propuesta de comunicación.
 
Entonces la comunicación es positiva si el sujeto acata la propuesta o negativa si la rechaza. En este último caso, el feedback le sirve al emisor como instrumento de verificación y control: puede ajustar los próximos mensajes, regularlos, hacerles los cambios formales requeridos para obtener el efecto prefijado, la respuesta deseada.
 
Por otra parte, la comunicación y la tecnologia han tenido una relación muy estrecha en los ultimos años, el uso de las llamadas Tecnologias de la Información y la Comunicación (TIC) en el aula es tan variado y depende de múltiples factores uno de ellos es los programas ya elaborados para utilizarse dentro del aula, por otro lado se encuentra la creatividad del docente para elaborar estrategias didácticas que incluyan dichas tecnologías. 
 
Así mismo, para Pere Marques (2008) el uso de las TIC no es una moda o algo que el docente pueda rechazar, ya que algunas de las razones para utilizar dichas herramientas es la formación del alumnado, la eficiencia del trabajo docente y la eficacia didáctica. 
 
Estas son razones mas que suficientes para incluir las herramientas tecnológicas en el quehacer docente de manera inmediata, ya que los beneficiarios no solo son los alumnos, también el docente mismo y en consecuencia la sociedad. 
 
Este uso de herramientas tecnológicas para que logre ser eficaz deberá ser utilizado de manera pertinente y planeada cuidadosamente dentro de las estrategias didácticas. 
Para esto Aviram (2002) identifica tres posibles escenarios para adaptarse a las tic y al nuevo contexto cultural. 
 
1. Un escenario tecnócrata donde se introduzca la alfabetización digital de los estudiantes en el Curriculum para que utilicen las tic para mejorar la productividad en el proceso de la información y posteriormente utilizarlas como fuente de información y proveedor de materiales didácticos.
 
2. Un escenario reformista, José María Martín Patiño, Jesús Beltrán Llera y Luz Pérez (2003) nos dicen que además de lo anterior se deben introducir en las practicas docentes nuevas estrategias didácticas constructivistas que contemplen el uso de las tic como instrumento cognitivo y para realizar actividades interdisciplinarias y colaborativas. 
 
3. Finalmente el escenario holístico que como indica Joan Majó (2003) que al introducir las tecnologías dentro del aula, van a producir cambios en el entorno, y como la escuela lo que pretende es preparar al alumno para ese entorno, pues si este cambia, la escuela también deberá cambiar. 
 
Sin olvidar por supuesto que dicha introducción de TIC en las aulas demanda invariablemente que los docentes se preparen y actualicen en lo referente a instrumentos tecnológicos para conocerlos, dominarlos y de esta manera lograr integrarlos a la practica docente. 
 
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Fuentes bibliográficas
 
Calderón, Laura. "Los recursos tecnológicos que facilitan el abordaje epistemológico y metodológico de las Ciencias sociales en EGB 3" en Página Educativa. Buenos Aires, Consudec/Santillana. Mayo de 2004.
Castells,  2006. Ministerio de Ciencia y Tecnología. La Sociedad de la Información en el Siglo XXI: un requisito para el desarrollo. Buenas prácticas y lecciones aprendidas. Madrid: Ministerio de Ciencia y Tecnología.
http://peremarques.pangea.org/competenciasdigitales.htm Consultado el 20 de febrero de 2012
Kaplún Mario. 1998.  Una pedagogía de la comunicación. Ediciones de la Torre, Madrid EspañaUNESCO. 2012 Recuperado el 03/10/12 de http://www.unesco.org/new/es/unesco/themes/icts/browse/1/